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  Cirenaica Moreira from The H Book 2006 by Sandra Sosa Fernández

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LIBERTAD ES UNA PALABRA ENORME LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE FRÍO VIVE EN CINCINNATI Y NI SIQUIERA ME ESCRIBE
ENTRE OLVIDAR Y CALLAR HAY NOTABLE DIFERENCIA, YO CALLARÉ; SU PRESENCIA PERO OLVIDARLE JAMÁS CON CARIÑO DE LA VOZ DE LA EXPERIENCIA
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Letters from in-xile   Cartas desde el inxilio
Cirenaica Moreira cannot avoid being a woman. Her photography supercedes the terms of a machista society where the codification of a weak sex and a dominant sex are well defined. But the artist is not a feminist, not even when she traces the counterpoint between her personal experience and the stereotypes imposed by society. To be a woman implies a certain attitude, a position, a statement of principles and the conscious pleasures that have nothing to do with sexist disingenuousness.
Moreira’s perception of gender has matured. Her first series, Ojos que te vieron ir (Eyes that watched you leave) (1994), chart the convoluted times which Cuban society and politics were going through. In the middle of social upheaval, she addressed sexist issues in a definitive style: black and white studio photography, sharp contrast between image and background, allegory used as means of expression and the protagonist always Cirenaica herself. The later series encapsulate her work on the theme of gender. Her work has become more synthesised while the correlation between the setting and the title is always a popular refrain, a burlesque, dramatic epigram on woman. Lobotomía (1996-1997), Metálica (1999), Cartas desde el inxilio (2002), all reflect time as it affects woman, the conflicts of her body, her relationships and her psyche. Her latest series, Mis quince (2003-2005), deconstructs the national tradition of celebrating a girl’s fifteenth birthday. Parties, clothes, studio photos, videos all lend weight to a kitsch popular aesthetic that paradoxically results in enormous expense for Cuban families. In this case, Moreira is direct: she, who has always gambled on the risky business of being a woman, challenges us with the pleasure of living.
  Cirenaica Moreira no puede evitar ser mujer. Su fotografía traspola los términos de una sociedad machista donde los códigos sexo débil y sexo dominante están bien definidos. Pero la artista no es feminista, aún cuando desarrolle el contrapunteo entre su experiencia personal y los estereotipos impuestos por la sociedad. Ser mujer implica una actitud, una toma de posición, una petición de principios, y el placer de su conciencia no tiene nada que ver con ingenuidades sexistas.
La Moreira ha escalado en su percepción de género. Su primera serie, Ojos que te vieron ir (1994), aludía a los momentos convulsos que vivían la sociedad y la política cubana. En medio del requiebro social se atisbaron preocupaciones sexistas, mientras un estilo era marcado: fotografía de estudio en blanco y negro, definido contraste entre la imagen y el fondo, la alegoría como recurso de expresión, el protagonista siempre es Cirenaica. Series posteriores encauzaron su producción hacia el discurso de género. Sus obras ganaron en síntesis, mientras la correlación entre puesta en escena y título, siempre un refrán popular, recabaría en un epigrama burlesco y dramático sobre la mujer. Lobotomía (1996-1997), Metálica (1999), Cartas desde el inxilio (2002), consignan el tiempo en la mujer, los conflictos que éste genera en su cuerpo, sus relaciones humanas, y su psicología. Su última producción, Mis quince (2003-2005), desmonta una tradición nacional: la celebración de los quince años para las adolescentes. Fiestas, trajes de quince, fotos en estudio, video, soportan una estética popular, de corte kisth, que comulga paradójicamente con los niveles de gastos para la familia cubana. En esta ocasión la Moreira es directa: ella, que siempre apostó por el riesgo de ser mujer, nos conmina al placer de la vivencia.
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