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  Yoan Capote from The H Book 2006 by Darys J. Vázquez Aguiar

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The art of provocation   El arte de provocar
Yoan Capote understands and interprets reality by an intimate communion between object and human being, between individual and technology. His sculptures become an extension of our bodies. His objects manage to copy our anatomy and even our physical imperfections. Capote gives the breath of life to his artefacts and ascribes them aspects of human behaviour. We see our existential angst and social conflicts reflected in them. However, his objects can also be victims of stress, fear, nostalgia, madness and even a sinful nature.
In his constant experimentation with materials, Capote has synthesised the language of art with the concept. By focusing on the aesthetic of the ‘made’ object he has developed in his sculpture an elegance, sophistication and almost abstraction. We are confused by the formal ambiguity of his work that is sometimes mechanical objects and sometimes common functional ones. However the most provocative aspect is perhaps the relationship between the sensory and the psychological that is discerned in his work. Or possibly, the disconcerting sense of being unable to define the boundaries between art and design, between the poetic symbol and its representation.
  A través de la íntima comunión entre el objeto y lo humano, entre el individuo y la tecnología, Yoan Capote entiende e interpreta la realidad. Hace de la escultura una prolongación de nuestro cuerpo. Sus objetos pueden llegar a repetir nuestra anatomía, y hasta adoptar nuestras imperfecciones físicas. Capote les da aliento vital a sus artefactos, les otorga aspectos de la conducta y el comportamiento humano. En ellos se reflejan nuestros traumas existenciales y conflictos sociales. Pero también, sus objetos pueden ser víctimas del stress, del miedo, la nostalgia, la locura y tener incluso una naturaleza pecadora.
En su constante experimentación con los materiales, Capote ha sintetizado el lenguaje del arte al concepto. Al insistir en la estética del “objeto fabricado” su propuesta se ha hecho más sofisticada y elegante, hasta concebir esculturas casi abstractas. Una sensación confusa nos provoca la ambigüedad formal de sus sensuales esculturas: en ocasiones objetos mecánicos, en otras, artefactos funcionales de uso colectivo. Pero quizás la provocación mayor está dada en la relación sensorial y psicológica que establecemos con sus piezas, o posiblemente, en el desconcierto de no poder definir los límites entre el diseño y el arte, entre la poética del símbolo y su representación.